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¿Te ha pasado que estas en una situación donde haces algo no porque tú quieres, pero porque sientes presión por otros?

No estoy diciendo que el decir “no” siempre va a ser la mejor decisión, pero el aprender cuando debemos de decir “no” puede ser una de nuestras mejores armas.

Siento que vivimos en un mundo donde tratamos de complacer a los demás, pero la peor parte es que perdemos la esencia de quienes somos nosotras mismas por complacer a otros. Se nos hace más fácil decir que sí para quedar bien, pero al hacer eso estamos comprometiendo nuestros valores. Pero la verdad en varias ocasiones el decir no se requiere mucha fuerza y valor.

¿Cuantas de ustedes les ha pasado que están rodeadas de tentaciones y presiones sociales? Si dices que no, piensas que serás juzgada, perderás oportunidades, y a gente, pero la mayoría de las veces no nos damos cuenta de que nuestras decisiones a veces son manipuladas por nuestras circunstancias. En situaciones así, es de suma importancia usar nuestra fuerza y recordarnos de nuestros valores. Les confieso que a mí me ha pasado donde me encuentro en una situación donde debo recordarme de mis valores y mis prioridades. Hace tiempo atrás me invitaron a un evento que sólo se lleva a cabo una vez al año e iban a estar muchas de mis amistades en ese evento. La verdad me moría por ir, pero el único problema era que tenía que trabajar un evento grandísimo al siguiente día y tenía que estar presente a las 8am. Sabía que iba ser una irresponsabilidad mía si me desvelaba esa noche. Varias veces me decía a mí misma, “bueno tal vez puedo ir por un ratito.” ¿Pero realmente cuantas de nosotras nos quedamos solamente por un “ratito?” Les confieso que si sentía la presión de muchos diciéndome “ándale es solamente una vez al año, nada va a pasar si vas”.

Pero algo dentro de mí me decía que no lo hiciera porque luego me iba presentar al trabajo cansada, desvelada, y no iba poder dar lo mejor de mí. Es ahí cuando me pregunte a mí misma bueno, “¿Qué es mi prioridad? ¿Quedar bien con mis amistades o dar lo mejor de mi mañana en mi trabajo?” Y bueno, ¿qué creen?  Tuve el valor y la fuerza de decir que no de asistir al evento. La verdad sí fue muy difícil porque sé que me la iba a pasar increíble. Pero hasta la fecha sé que fue una de las mejores decisiones que pude haber hecho. Al siguiente día pude dar lo mejor de mí en el evento. Sé que no hubiera podido trabajar así si me hubiera desvelado. Por eso les digo la importancia de siempre recordar nuestras prioridades y tener fuerza de decir que no cuando sea necesario. Tal vez se preguntan, ¿pero cómo se cuándo debo de decir no? Y mi respuesta es sencilla, tu instinto te lo dirá, y ese instinto es Dios. Dios es quien me da la fuerza que necesito para siempre recordar mis valores. Lo que yo he aprendido es si tienes a Dios en tu mente y en tu corazón, si tienes tus valores claros, y estas consiente de quien eres, entonces tendrás la fuerza que necesitas para decir no cuando tú quieras. Como dice en la Biblia en Filipenses 4:13, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Tener a Dios en mi corazón a mí me ha ayudado a siempre recordar mis valores. A mí varias veces me ha pasado donde me han tratado de manipular. También ha habido ocasiones donde me ofrecen una “manera rápida” para tener el trabajo de mis sueños. Pero Dios es quien siempre está en mi presente recordándome de quien soy yo realmente. Hay que recordar que jamás debemos hacer nada de lo que nosotras no queramos. Si tu amiga te deja de hablar porque no hiciste lo que ella quería. ¿Entonces sabes qué? No era una amiga real. Jamás perdamos la esencia de quienes somos por complacer a otros. Yo sé que es difícil, y desafortunadamente no todas aprobarán nuestras decisiones, pero gente que en realidad te quiere sí lo hará.

Cuéntenme, ¿a ustedes les ha pasado que están en una situación donde no saben qué hacer o que decisión tomar porque se sienten presionadas?