Diseño sin título (2)

Creo que a todos nos cuesta en algún momento tener las agallas de decirle “No” a algo o alguien, e incluso para algunos puede resultar difícil dejar de decirla todo el tiempo.

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Es increíble cómo a veces terminamos comprando cosas totalmente innecesarias simplemente por el hecho de que no le pudimos decir que no al vendedor; o accedemos a ir a lugares que no queremos, hacer actividades que no deseamos… Etc.

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¡Y todo empeora cuando hay presión de grupo! Psicológicamente se debe a que no deseamos ser rechazados, tenemos cierta necesidad de encajar en los grupos, nos agrada sentir la aprobación de los demás, queremos evitar alguna culpa, e incluso no queremos quedar mal, pues a veces pesa más esa pena que el propio instinto de supervivencia (cuando lo que no queremos hacer nos pone en algún riesgo).

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Y es que no solamente emplearemos esa fabulosa palabra una vez. Como digo en la página 117 de mi Libro Mujeres Victoriosas: “Debes estar dispuesta a decir NO tantas veces como sea necesario”

 

Lo que tenemos que corregir aquí es nuestra forma de expresarnos. Muchas veces no decimos “no” por no saber con qué palabras acompañarlo. A esta cualidad se le llama ser ASERTIVO. 

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Una persona asertiva es capaz de expresar sus deseos, necesidades, impedimentos, intereses, derechos e incluso su defensa en caso de llegar a necesitarlo, sin ser pesado ni grosero y mucho menos faltando a los derechos de los demás.

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Lograr esto requiere astucia y cortesía. Sin embargo, en algunos momentos simplemente requerirás tener fuerza de voluntad y mostrarte firme. 

A continuación te presentaré algo que podría ayudarte en un par de ocasiones…

Si…Responde/haz esto
Un vendedor insiste en que le compres algo que no te interesa o no puedes comprarlo“Muchas gracias, ya tengo uno” o “Gracias, hace poco lo adquirí. ¡Excelente producto/servicio!”
Tus amistades insisten en que hagas algo con lo que no te sientes cómodo“No quiero hacerlo. Si eso les molesta o les incomoda, no les haré pasar un mal rato ni arruinaré la diversión. Me puedo retirar y los veo luego”.
Alguien se aprovecha de tu bondad y nobleza pidiéndote demasiados favores y comprometiendo tu tiempo “Disculpa, hoy tenía otro compromiso con alguien más y no me gusta quedar mal. Si tuviera la oportunidad de hacerlo, lo haría con mucho gusto”
Un jefe te pide que hagas más tareas de las que te corresponden y ya te es casi imposible cumplir con todoExplícale con pruebas (tu horario laboral, una agenda en la que lleves la organización de tus labores, etc.) que no puedes realizar todo lo que te pide, o al menos no en el tiempo que exige.
Alguien de tu empleo en una jerarquía laboral mejor posicionada llega a solicitar que se vean en situaciones totalmente inadecuadas e inapropiadasNiégate dando una excusa sobre tu necesidad de llegar a casa temprano por una emergencia, y procura no volver a encontrarte sola. Coméntale a alguien de confianza para que te pueda apoyar, o si decides no decirle a nadie, busca tú con astucia el modo de escaparte de esos posibles momentos tan incómodos.
Alguien te pide ser su fiador, pero no lo quieres hacer por diferentes motivos“Disculpa, ya soy fiadora de otras dos personas y no creo que sea buena idea comprometerme una vez más”.
Un amigo o conocido te pide que lo dejes integrarse a la fila que está larguísima y llevas hora haciendo, al igual que los demásExplícale que lo lamentas mucho, pero no es justo para todos los que llegaron antes y siguieron las normas desde el principio.
Un hijo insiste en querer algo (con berrinche), pero tú no puedes, o por su bien no debes concedérseloMantente firme y no permitas que te convenza. Si ve que cedes, seguirá tomando esa actitud porque habrán encontrado tu debilidad.

Sé creativa. No te digo que debas decir exactamente lo que te he planteado como posibilidad, esos son solo ejemplos. Haz algo que a ti te funcione.

OJO 👀

Espero que no pienses que te estoy incitando a mentir, pero reconozco que a veces uno se ve en la necesidad de decir ciertas cosas en pro de que no se alteren y te tomen cierto rencor. Lamentablemente no todas las personas aceptan bien los argumentos a pesar de que se tenga la razón, o simplemente no respetan el espacio y derechos ajenos.

También creo que no deberías decir “no” a absolutamente todo. He notado que hay personas que son muy estrictas consigo mismas y no se permiten ciertas alegrías o lujitos que sí pueden darse, e incluso son así con sus amistades o hijos, pero creo que se privan de bellos momentos y de experiencias que luego podrían recordar con emoción.

En algún momento nos veremos en la necesidad de utilizar esa poderosa palabra, no solamente porque de verdad no podamos cumplir con lo que se nos solicita, sino porque debemos ser fieles a nuestras creencias y deseos. 

¡Utiliza con libertad, seguridad y discernimiento esta palabra, y tu vida será más plena!

Te dejaré el link donde puedes adquirir el libro de Mujeres Victoriosas