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Yo comencé ir a la iglesia en una muy temprana edad. Les voy a contar de mis 10 años y en adelante porque es la época que recuerdo más.

Mi mala experiencia

  “Por eso, anímense los unos a los otros, y ayúdense a fortalecer su vida cristiana, como ya lo están haciendo. 1 Tesalonicenses 5:11 TLA

Mi abuelita siempre nos llevaba a mi hermana y a mí a la iglesia, pero para serles sinceras nunca sentía una conexión. No era porque yo no creía en Dios, pero la verdad yo no entendía nada. También sentía que yo era juzgada, que yo no pertenecía ahí. Esto causo mucha confusión en mi porque siempre nos decían que el amor de Dios es incondicional a pesar de la manera que nos vistamos, hablamos, etc. Sentía que jamás llenaría sus expectativas, y como a los 13 años deje de ir.

Algo en mi me decía que no era lo correcto, que yo necesitaba ir a la iglesia. Pero yo no quería seguir buscando otras iglesias porque pensaba que todas eran iguales y que iba a tener la misma experiencia. Aunque deje de ir a la iglesia de mi abuelita, ella seguía orando por nosotras, y sé que sus oraciones me llevaron hacia el camino que Dios tenia para mí.

¡No te rindas!

No fue hasta tiempo después, como a mis 14 años, que una tía nos recomendó una iglesia donde comenzamos a ir mi familia y yo. Ahí fue donde descubrí que la iglesia adecuada te va a recibir con los brazos abiertos y con amor a pesar de cualquier cosa. Eso es lo que es tan hermoso de Dios: no espera que seamos perfectos. En esta iglesia me sentía bienvenida y no me sentía juzgada.

Fue ahí donde me empecé a sentir conectada y a entender la palabra de Dios. Después de años de ir a esa iglesia sentí que Dios quería que comenzara a ser voluntaria, pero me daba miedo porque la verdad yo si era un poco tímida. Pero yo sabía que era lo que Dos quería para mí. Por fin decidí salirme de mi zona de confort, y comencé a ser voluntaria y les confieso que ha sido una de mis mejores decisiones que he hecho en mi vida. Pude conocer a gente increíble, pude conocer a unos excelentes amigos y tengo memorias con ellos que jamás olvidare.

¿Así que, que es lo que les quiero decir con todo esto? Las quiero animar a todas ustedes que tal vez han dejado de ir a la iglesia porque no se sienten cómodas, o porque se sienten juzgadas. No te rindas, sigue buscando la iglesia done tú te sientas cómoda. Tal vez no vas a encontrar la iglesia indicada en la primera vez, o en la segunda, o hasta en la tercera, lo que si te digo es que no te rindas.

El tener a Dios en mi vida me ha ayudado a ser la persona que soy hoy con valores y morales, pero más que nada le ha dado propósito a mi vida. Él es quien me da esperanzas cuando no encuentro salida, valor cuando tengo temor, y fuerza cuando me siento débil.