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¿Sabías que Dios sabe todo de ti, de mí, de todos en este mundo? Dios conoce de tus sentimientos y frustraciones. Pero a veces nos empezamos a preocupar y actuamos como si Dios no conociera de nuestras necesidades. Pueda que digamos entre nosotras, “¿Tal vez Dios no ve por lo que estoy pasando? Es que siento que ya no puedo”. Nos ponemos tensos, molestos, y nos preocupamos. Pero la preocupación es el resultado de no entender la omnipotencia de Dios. Él esta consiente de todas nuestras necesidades. La Biblia dice, “…porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.” Mateo 6:8 NVI.

Si seguimos pensando que las probabilidades están en nuestra contra, eso es lo que vamos a seguir atrayendo a nuestras vidas. Cuando estemos en una situación que parezca imposible, en lugar de desanimarnos y pensar: “¿Por qué a mí”? podemos cambiar esos pensamientos y usar la fe que por lo que estamos pasando es algo que es temporalmente. Yo sé que a veces no es fácil entender y sé que muchas de nosotras pasamos por situaciones así.

Honestamente, a mí me ha pasado varias veces, voy a compartir con ustedes un momento difícil en mi vida. Fue cuando no me aceptaron a la universidad de “mis sueños”. Les confieso que en ese momento me sentía devastada y no entendía por qué no había sido aceptada si yo sentía que tenía todos los requisitos necesarios. Siempre me había imaginado ir a esa escuela, mi mejor amiga y yo a cada rato hablamos de ir juntas a esa universidad. Y cuando me dijeron que no fui aceptada sí me sentí demasiado mal. Pero gracias a Dios había aplicado a otras universidades como una segunda alternativa, pero no eran con las que siempre había soñado ir. Ore muchas veces para que me diera la fuerza que necesitaba para poder entender. También ore para que Él me diera la guía para poder escoger la mejor escuela de las que sí había sido aceptada.

Yo sé que Dios siempre tiene el control, pero situaciones así siempre me lo recuerda. Sé que Él no me puso en la escuela de “mis sueños” porque Él tenía otros planes para mí. Escogí ir a la universidad de Northridge y les confieso que fueron unos de los mejores momentos de mi vida. Conocí a gente genial, pude obtener una posición alta en un club, en ese club conocí a muchos profesionales que me abrieron las puertas a diferentes trabajos. Reconozco que Dios no me puso en la escuela de “mis sueños” porque tal vez ahí no estaba lo que Dios tenia destinado para mí.

Ahora, Mujeres Victoriosas aquí hay tres consejitos que comparto con ustedes cuando sentimos que Dios no está escuchando nuestras oraciones.

1. Sigue orando ¡La oración hace milagros! Realmente se los digo no se rindan y sigan orando y pídanle a Dios que les de la guía y fuerza que necesitan. Yo sé que muchas de las veces nuestro primer instinto puede ser, “no pues mi oración no ha sido respondida ¿para qué sigo pidiendo por lo mismo?” Hay que eliminar pensamientos así porque Dios nos escucha. No se rindan y verán que Dios contestará su oración o los llevará a algo mucho mejor de lo que estaban pidiendo.

2. Confía Hay que confiar que Dios tiene planes maravillosos para nosotras. Los planes de Él son mucho mejor de lo que nos podemos imaginar. Como expliqué, tal vez en ese momento no entendamos porque estamos pasando por tal situación y ahí es cuando debemos utilizar toda nuestra confianza que Dios tiene el control y que Él no nos va a desamparar.

3. No hay que orar por lo que nosotras queramos si no lo que Dios quiere para nosotras. Muchas de las veces pensamos solamente en “yo, yo, yo,” “esto es lo que yo quiero”. Pero así no es como funciona, porque miren yo lo veo así, ¿Cómo le vamos a decir a nuestro creador que conoce nuestro maravilloso destino lo que Él debe hacer?” A lo mejor en el momento pensemos que eso es lo que sería lo mejor para nuestras vidas. Pero Dios es el único que sabe que es lo mejor para cada una de nosotras.

Así que con esto concluyo, tal vez Dios no va a responder a nuestras oraciones de la manera en que pensamos, pero eso es porque Él tiene algo mejor para nosotras. Las probabilidades pueden parecer totalmente en nuestra contra, pero Dios jamás nos va a desamparar.

Ahora, mis queridas mujeres victoriosas cuéntenme ustedes, ¿alguna vez han pasado por una situación similar?