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¿Cuántas veces hemos dicho o escuchado a alguien decir esas palabras? No sé tú, pero yo en varias ocasiones. A menudo nos quejamos que no tenemos suficiente tiempo. Cada segundo de nuestro tiempo es precioso y debemos valorarlo.

Conozco personas exitosas en las diferentes áreas de su vida, quienes aunque si están bien ocupadas no dicen esas palabras muy a menudo. Inclusive aunque muy ocupadas llegan a cumplir sus metas. ¿Cómo le hacen?

Aquí tres de sus hábitos que pueden ayudar a cada uno de nosotros a no solamente no tener que decir esas palabras, si no a alcanzar nuestras metas.

Primero:

Deja de estar ocupado en tareas que no valen la pena o que no contribuyen a las metas que estas tratando de alcanzar. Que tu hábito sea el estar ocupado en cosas que valgan la pena.

Por ejemplo si estás trabajando para alcanzar la meta de bajar algunas libras tienes que dedicar tiempo para planear tus menús saludables y hacer ejercicio. ¿Se te hace difícil, porque no tienes tiempo?

Tranquilo, a todos nos pasa. Analiza en que estas invirtiendo tu tiempo.

¿Te pasas en las redes sociales más tiempo del que deberías? Yo sé que es casi imposible evitar invertir tiempo en ellas. Una buena manera de batallar contra este roba tiempo es asignando un tiempo específico para dedicar tu tiempo a ello. Como por ejemplo, solamente revisar tus cuentas en las redes sociales una vez por la mañana y otra por la noche. También es importante que asignes el tiempo específico que te darás el lujo de invertir tu tiempo en ella y que respetes el tiempo asignado. Hazlo por 21 días y se convertirá en un hábito. Veras como así te quedara más tiempo para invertir en una meta que te ayudara a gozar de una mejor salud.

Segundo:

Deja de aceptar toda invitación.

Aprende a no dar una respuesta inmediata a cada invitación que recibas. Acostúmbrate, practica una y otra vez hasta que se convierta en un hábito. Contesta cada invitación con un: “déjame pensarlo” o “lo tengo que consultar con…” No te sientas obligado a decir que si a todo y a todos. Valora tu tiempo, nadie más lo hará por ti.

Tercero:

Deja de chequear tus correos electrónicos 24/7

¿Qué, que? Si, leíste bien. Cuando lo haces pierdes muy fácilmente el enfoque en lo que deberías estar trabajando. Ya sea un proyecto laboral, personal, o hasta se te puede quemar el arroz por estar chequeando el correo electrónico tan a menudo. Convierte un hábito solamente leer tus correos en tiempos específicamente asignados para esa tarea. Inclusive puedes añadir un mensaje automático a tus correos que finalicen con esta información:

Por favor tenga en cuenta que sólo leo mis correos electrónicos de Lunes a Viernes a las 9:00 a.m. y a las 4:00 p.m. Si tiene una emergencia por favor llame a mi oficina durante las horas de oficina.

Claro que lo puedes acoplar a tus circunstancias.

Te aseguro que no será fácil, pero en la vida no todo lo que vale la pena lograr es fácil, pero si valdrá la pena.

Yo ya incorpore estos tres hábitos en mi vida. Espero que tú también lo hagas.