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Queridas mujeres victoriosas,

Les compartimos las siguientes escrituras para recordarles que nuestras palabras tienen el poder para hacer el mal o hacer el bien. Palabras pueden ser medicina para el alma de nuestro prójimo o pueden ser veneno, y nosotras podemos elegir el propósito por el cual las usamos.

Les digo lo siguiente: el día del juicio, tendrán que dar cuenta de toda palabra inútil que hayan dicho.

Mateo 12:36 (NTV)

 No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan.

Efesios 4:29 (NTV)

Es nuestra responsabilidad como hijas de Dios no decir cosas negativas ya que nosotras somos fuertes en fe. Recuerden que nuestras palabras tienen más potencial de herir a una persona que no está armada con Su espíritu porque cuando estamos bien armadas, Él nos levanta cuando alguien nos hiere.

A veces utilizamos palabras negativas para defendernos a nosotras mismas o a seres queridos, pero no debemos preocuparnos en defendernos ya que Él se hará cargo de todo. Cuando estamos en estas situaciones debemos imaginar que nuestro Señor está presente en el lugar de la discusión que puede herir a una persona. Debemos preguntarnos como nos comportaríamos si pudiéramos ver a nuestro Señor. Les recordamos que Él sabe y ve todo y siempre está presente, pero es fácil para nosotras olvidar que esto es el caso cuando nuestro enojo nos venda los ojos a Dios.

La Biblia está llena de advertencias contra los pecados de la lengua. Jesús advirtió que vamos a ser responsables por toda palabra que hablemos. Así que la próxima vez que alguien trate de herirlas con sus palabras no traten de defenderse con palabras negativas. Un argumento o discusión requiere la participación de dos personas y cuando no respondemos a la defensa evitamos estas situaciones. Dejen todo en manos de Dios y guarden sus palabras para sólo compartir lo positivo.